Proyectos

Los proyectos de investigación que hemos desarrollado y estamos desarrollando tienen como objetivo tratar la temática educacional como una práctica social y política que debe asumir su papel reproductor y al mismo tiempo innovador; consecuentemente la educación no puede ser entendida como variable independiente de la sociedad en la que se desenvuelve. Sin embargo, esta dependencia nunca cumple sólo el rol de reproducirla, porque la calidad de vida y la inclusión social que permite la educación pública, obligatoria la convierte en un actor político que de hecho en muchos casos promueve y en otros, más frecuentemente, alienta y profundiza "tendencias" que están presentes en la sociedad, de este modo reproduce la cultura y la transforma simultáneamente. La larga historia de la pedagogía comprueba cuanto se interrelacionan las dos misiones de la educación, reafirmando la necesidad permanente de mantener, en el ámbito de la investigación, un diálogo abierto con la tradición.
Una teoría crítica de educación es, entonces, aquella capaz de leer adecuadamente este fenómeno y simultáneamente estimular el carácter innovador de la educación que siempre amplía, profundiza, difunde lo que de algún modo ya está en la sociedad. Más precisamente estimula aquellas tendencias que buscan articular la diversidad cultural con la igualdad, la pluralidad con las libertades individuales y la integración social.
Es decir, una teoría crítica de educación debe ser capaz de hacer un diagnóstico de los procesos que efectivamente ocurren en la educación especialmente sistemática y estimular, orientar, promover aquellos que amplíen los márgenes de democratización de la sociedad. Para que esta concepción tenga sustento debe atender a las dos dimensiones constitutivas de la pedagogía: la teórica y la práctica, la teórica debe partir de una pregunta que puede resumirse diciendo ¿qué sociedad queremos? ¿qué individuo debe formarse? Es decir, marcar un sentido deseable a ser construido, y al mismo tiempo entrar sin preconceptos a las aulas para analizar lo que pasa en ellas, identificando prioritariamente los procesos de diferenciación, formación de la identidad y democratización que efectivamente ocurren, es decir establecer una dialéctica entre lo que es y lo que debe ser, asumiendo una postura normativa y propositiva.
La necesidad de pensar las sucesivas síntesis que caracterizan la contemporaneidad y la inserción del pensamiento crítico en la historia latinoamericana, configuran nuestros intereses más sobresalientes.
Lo anteriormente señalado surge de la integración entre la tradición de la pedagogía especialmente moderna, la Teoría crítica de la sociedad, y los diferentes modelos que asume, entre los que privilegiamos el pensamiento crítico latinoamericano en su larga trayectoria.
De este escenario teórico emerge la mirada de una teoría crítica de educación a la que hemos destinado por lo menos los últimos 10 años de nuestra investigación.
En este proceso no hemos estado solos, varios convenios con Universidades de Argentina y de Brasil nos han permitido llegar hasta aquí. El diálogo, sobre todo con los colegas brasileños ha sido muy productivo y nos ayudó a madurar intuiciones, muchas de las cuales han sido confirmadas y otras esperan aún un análisis más fino para ser corroboradas, reformuladas o desechadas. 

 

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